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EL EMPRENDIMIENTO Y LA FORMA JURÍDICA DE LA EMPRESA

José María López Jiménez

Abogado especialista en regulación financiera.

Te explicamos todo sobre el emprendimiento, la forma jurídica de la empresa y los riesgos de emprender. 

Avanza

23 Nov 2014

6 Min de lectura

Los emprendedores siempre han estado ahí: inquietos, inconformistas, innovadores, deseosos de romper barreras, de crear para crecer o seguir creciendo. No obstante, no hace mucho que su condición adquirió nombre propio. 

 

El Código de Comercio de 1885 cristalizó el concepto de “comerciante”, que en el siglo XX, cuajó en el de “empresario”.

En los últimos años, la palabra “emprendedor” se ha expandido globalmente. Desde el punto de vista normativo, se acomoda  en la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización.

Se suele esperar mucho de las leyes, pero a veces éstas encuentran límites difíciles de superar.

 

El emprendimiento en Europa:

 

Según la Comisión Europea, “para que el emprendimiento se convierta en el motor de crecimiento de nuestra economía, Europa necesita una amplia y profunda revolución cultural” (Plan de Acción sobre Emprendimiento 2020, de 9 de enero de 2013).

 

En Europa, especialmente en España, hay una cierta relajación y aversión al riesgo que no se observa en otros países. Mientras que el trabajo por cuenta propia era, en 2010, la primera opción del 45% de los europeos, este porcentaje ha bajado en 2013 hasta el 37%. Sin embargo, en Estados Unidos y China esta proporción es del 51% y del 56%, respectivamente.

 

Aunque el emprendimiento también está relacionado con la puesta en marcha de asociaciones o fundaciones, en una época de crisis profunda no parece tener mucho sentido desligarlo del ánimo de lucro, de la búsqueda de beneficio, de la libertad para crear una empresa. 

En sociedades avanzadas esto no es incompatible, por ejemplo, con el pago de impuestos que redunden en el beneficio del colectivo, con la protección de los trabajadores y de los consumidores, o con el sometimiento de toda la riqueza al interés general.

Esto nos lleva a la necesidad de existencia de un mercado en el que ofrecer los bienes y servicios del emprendedor. 

 

A pesar de que nuestro país se encuentra fragmentado administrativa y dificultando la libre circulación de los bienes, a lo que se ha tratado de dar solución con la Ley 20/2013, de Garantía de la Unidad de Mercado, el emprendedor debe ser consciente de que dispone de un mercado interior en Europa donde le esperan 500 millones de potenciales clientes. Sin un mercado en el que cruzar las transacciones, no hay empresas, y sin demanda no hay oferta.

 

¿Qué puede ofrecer el marco jurídico al emprendedor?

 

El emprendedor no puede esquivar el riesgo inherente a la actividad empresarial, pero puede dar medios para mitigarlo. No garantiza el acceso a la financiación, pero puede regular medios alternativos a los tradicionales canales bancarios, como el capital-riesgo o el crowdfunding. 

 

El marco jurídico debe ser adecuado para proteger al emprendedor que ha sido honrado pero ha fracasado, minimizando los daños sobre su patrimonio personal no afecto al negocio, procurando que no quede socialmente estigmatizado y que sea posible el retorno al mundo productivo con nuevos proyectos empresariales.

 

El marco jurídico ofrece al emprendedor la forma para que su idea pase de los sueños a la realidad, de lo conceptual a lo material. El modo en que el emprendedor organiza su empresa, sus medios personales y materiales, permitirá la consecución de sus objetivos. 

 

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de emprender?

 

Principalmente, la cantidad de dinero o los medios materiales que el emprendedor está dispuesto a arriesgar y, en su caso, perder; y el establecimiento de una barrera que le permita preservar los bienes y derechos patrimoniales personales ante el posible fracaso del negocio.

 

Por tanto, la adopción de formas societarias que permitan limitar la responsabilidad del emprendedor es decisiva. Las formas más tradicionales son:

  • Las sociedades anónimas: 60.000 euros de capital social.
  • Las sociedades limitadas: 3.000 euros de capital social.

 

Los riesgos del emprendimiento:

 

Ser  empresario individual podría resultar peligroso ya que no se podrían separar las responsabilidades del emprendedor y del individuo. Una mala actuación de la empresa, seguida de reclamaciones de los acreedores, podría contaminar y comprometer su patrimonio personal.

Adicionalmente, serían muchos más los elementos a valorar: 

  • El número de socios que participen en el proyecto.
  • La gestión diaria.
  • La necesidad de contratar o no empleados.
  • El régimen fiscal de la empresa. 
  • La previsión de requerir más capital a corto plazo. 
  • La combinación de las aportaciones de los socios con la financiación bancaria o no bancaria.
  • Las relaciones con proveedores y clientes.
  • Ámbito territorial de actuación.

 

¿Cómo elegir la forma jurídica de tu empresa?

 

En el siguiente cuadro, tomado de Edufinet, se destacan algunos de los hitos del proceso de elección de la forma jurídica de la empresa.

 

Además de los riesgos mencionados anteriormente, el emprendedor deberá contar con una fuerte inversión inicial. A estos riesgos se ha tratado de dar respuesta por la reciente regulación protectora del emprendedor: 

  • Por ejemplo, con la figura del emprendedor de responsabilidad limitada, siempre que tal condición tenga acceso a los Registros Mercantil y de la Propiedad, la vivienda habitual, cuando su valor no supere los 300.000 euros, quedará a salvo de las reclamaciones de los acreedores por actos relacionados con el negocio.
  • Por otra parte, se podrá constituir una sociedad limitada sin tener que desembolsar inicialmente los 3.000 euros del capital social, pudiendo ser dotada tal cantidad según avance el desarrollo de la actividad. Se trata de la sociedad limitada de formación sucesiva.

 

Si se pretende que aumente el número de emprendedores, que generarán riqueza para sí mismos y para la colectividad, es imprescindible que se les dote de un mínimo de seguridad y facilidades para la implantación.

 

Ahora que ya sabes todo sobre el emprendimiento, la forma jurídica de la empresa y los riesgos de emprender. Solo queda iniciarte en esta aventura en la que queremos ayudarte a través de nuestra financiación. 

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