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Cómo hacer un buen uso de las pantallas para que no nos produzcan daños

el uso excesivo o inapropiado de las pantallas puede provocarnos importantes daños. Vivir a través del móvil o de la televisión puede distorsionar nuestra visión de la realidad y convertirnos en personas que no saben vivir sin mirar el teléfono constantemente

Avanza

17 Feb 2021

4 Min de lectura

¿Has contado cuántas pantallas tienes en casa? Haz el cálculo: la tele (seguramente más de una), el ordenador de mesa, el portátil, la tablet y el smartphone. A poco que estés en la media, seguramente tendrás un mínimo de cinco pantallas a las que acudir en cualquier momento. Una de ellas, la del smartphone, traspasa además las barreras de tu propia casa y te acompaña siempre allá donde vayas. Es decir, siempre, absolutamente siempre, tienes contigo una pantalla que consultar.

 

En los últimos meses en los que hemos estado en casa más de lo habitual, el tiempo de uso de las pantallas ha aumentado de forma importante. Han sido nuestra ventana al mundo. Las pantallas se han convertido en la herramienta fundamental para el teletrabajo, pero también para los estudios. Hemos impartido y recibido clases con ellas, hemos hecho los deberes, nos hemos examinado…

 

También han sido el medio por el que hemos estado en contacto con nuestros seres queridos. Las videoconferencias nos han facilitado la comunicación con nuestros compañeros de trabajo, nuestros familiares y amigos. Y en general las pantallas suponen nuestro contacto más inmediato con el mundo. A través de ellas nos informamos, vemos películas, series, jugamos a videojuegos y un sinfín de actividades fundamentales ya en nuestro día a día.

 

El problema es que el uso excesivo o inapropiado de las pantallas puede provocarnos importantes daños. Vivir a través del móvil o de la televisión puede distorsionar nuestra visión de la realidad. Puede convertirnos en adictos, en personas que no saben vivir sin mirar el teléfono constantemente. No mirar el móvil puede provocarnos ansiedad o depresión, pero mirarlo demasiado también. Asimismo, puede hacernos presa del mal humor, provocarnos conductas violentas, hiperactividad o déficit de atención.

 

Claves para hacer un mejor uso de las pantallas

 

Partimos de la base de que no es realista plantear una realidad sin pantallas. Su uso es necesario para que podamos trabajar, estudiar, informarnos, comunicarnos y entretenernos. Pero sí es realista y necesario que establezcamos unas pautas para hacer un mejor uso de nuestros dispositivos y evitar que nos acaben produciendo daños. ¿Qué es entonces lo que podemos mejorar? Estas son algunas de las claves:

  • Limitar el tiempo de uso de nuestros dispositivos. Debemos ponernos unos máximos que no hay que sobrepasar. Además de evitar los problemas psicológicos que antes hemos enumerado, esto nos evitará también posibles daños en la vista y en las manos, donde son frecuentes las tendinitis en los dedos o en la muñeca.
  • Evitar llevar el móvil o la tablet con nosotros a la mesa cuando vamos a comer. Hay espacios que deben respetarse como libres de pantallas. La mesa es un claro ejemplo de ellos, pero debería serlo cualquier espacio en el que estemos con familia o amigos y en el que deberían primar otras formas de comunicación.
  • Cuando estudiamos, el móvil no debe estar con nosotros. La única pantalla que debemos mirar en este caso es la del ordenador, y solo si es necesario. El resto de distracciones deben quedar fuera de la zona de estudio.
  • Podemos desactivar temporalmente aplicaciones de nuestro teléfono que no necesitamos, y silenciar las notificaciones. Evitamos de esta forma estar consultándolo continuamente cada vez que recibimos un aviso.
  • Controlar los contenidos que consumimos para evitar daños emocionales. Si nos estresan las noticias, deberemos verlas lo justo. Esto es aplicable a cualquier programa de televisión y también a las redes sociales. En este último caso, no está tampoco mal que de vez en cuando revisemos nuestras listas de contactos y eliminemos de ellas aquellos que nos produzcan estrés.
  • Establecer uno o varios sitios en la casa en los que podamos usar las pantallas. En el resto de estancias no haremos uso de ellas.
  • No poner la televisión de fondo si no la estamos viendo. Olvidémonos de aquello de que “la tele nos hace compañía”. Si vamos a verla, la encendemos, y si no, mejor la mantenemos apagada. Esta premisa vale en realidad para cualquier pantalla. Nunca deben permanecer encendidas si no las estamos utilizando.
  • Nada de pantallas al menos durante una hora antes de ir a la cama. El uso de ellas en los momentos previos a coger el sueño hace que durmamos peor y perjudica nuestro descanso. Por supuesto, el móvil nunca debe venir con nosotros a la cama ni “dormir” en nuestra mesita de noche.

 

Si consigues llevar a la práctica estas recomendaciones, es muy probable que vivas más tranquilo y que mejore tu salud. Plantéate cómo hacer un buen uso de las pantallas para evitar que te dañen y llévalo a la práctica. No lo olvides. No estamos hablando de no usarlas sino de usarlas mejor.

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